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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 13/9/17
#Opinión
La importancia de la tiroides en la depresión
13/9/17, 09:22, BUENOS AIRES, septiembre 13: En esta columna publicada por el diario Clarín, Norberto Abdala analiza la relación entre los problemas en esta glándula y los estados depresivos, a partir de síntomas a veces difusos.
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#Medicamentos
19/6/18, 12:43, BUENOS AIRES, junio 18: La farmacéutica admitió que por problemas en su planta de Leverkusen, dejó de distribuir el fármaco Adiro en varios países. Promete solucionar la situación en breve.
#ResistenciaBacteriana
19/6/18, 12:21, BUENOS AIRES, junio 19: En una visita de integrantes del Grupo de Coordinación Interinstitucional sobre Resistencia Antimicrobiana de Naciones Unidas (IACG), se habló de los planes de contención lanzados por el Estado, y se remarcó la necesidad de profundizar las medidas preventivas contra este flagelo.
Cansancio, constipación, piel seca, aumento de peso, intolerancia al frío, cambios en la voz, sensación de presión en el cuello, dolores, caída de cabello, somnolencia durante el día, fallas de la memoria, dificultad para concentrarse, apatía, depresión, irregularidades menstruales e imposibilidad de embarazarse suelen ser algunos de los posibles síntomas que con más frecuencia deben hacer sospechar del mal funcionamiento de la tiroides. Esta glándula que tiene forma de mariposa y se ubica en la parte inferior del cuello, fabrica hormonas (T3 y T4) que cumplen funciones de suma importancia para que tanto el metabolismo como todos los órganos de los sistemas cardiovasculares, músculo-esquelético y sanguíneo funcionen con normalidad.

Si la actividad de la tiroides aumenta se produce hipertiroidismo –enfermedad de Graves–, que requiere una rápida detección de las causas que la originan a fin de encarar su inmediato tratamiento ya que puede ocasionar serias consecuencias. Por el contrario, la disminución de la producción de hormonas tiroideas –hipotiroidismo– es una enfermedad mucho más silenciosa y cuyo diagnóstico suele llevar más tiempo ya que pasa más desapercibida. La causa suele ser autoinmune, en la cual es atacada por error por el sistema inmunológico y recibe el nombre de enfermedad de Hashimoto, en reconocimiento al investigador japonés Hakaru Hashimoto, que descubrió este trastorno en 1912.

Las hormonas tiroideas tienen acciones fundamentales a nivel del sistema nervioso, y sus déficits durante el desarrollo fetal y postnatal dan lugar a perturbaciones en la maduración encefálica con un amplio espectro de variables y que en sus formas más graves resultan en alteraciones neurológicas profundas e irreversibles. Se acepta que la mayoría de las acciones de las hormonas tiroideas son debidas a la acción de la T3, que es la hormona tiroidea activa y cuyo origen parcial es en la glándula tiroides pero que, en su mayor parte, se genera localmente en los demás tejidos a partir de la T4.

La variedad de síntomas que puede generar el hipotiroidismo debiera hacer rutinaria la evaluación de la función tiroidea en todo paciente que consulta por cualquier alteración emocional. Así lo avalan estudios realizados en diversos países que valoran en forma sistemática la función tiroidea en los consultantes a centros de atención psiquiátrica ambulatoria, constatándose su íntima vinculación con episodios de depresión y crisis de pánico, afectando de manera principal –aunque no exclusiva– a las mujeres.

Se postula que en las primeras etapas del hipotiroidismo el sistema nervioso central resulta más sensible que otros órganos dando así manifestaciones sintomáticas más precoces.

Por tal razón se impone que los psiquiatras siempre chequeen los niveles de las hormonas tiroideas en la sangre para evitar errores. Vale destacar además que aun en pacientes con una función tiroidea normal el uso de hormonas T3 y/o T4 aceleran o potencian el tratamiento psicofarmacológico, especialmente en casos de depresiones prolongadas o que no responden al tratamiento.