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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 10/8/16
#Vacunas
Misterio: se perdieron un millón de dosis de vacunas contra la fiebre amarilla
Hoy 10:38, GINEBRA, agosto 10: Una investigación periodística asegura que de las seis millones de vacunas enviadas a África para frenar el peor de los brotes en las últimas décadas, un millón “se evaporaron”. Problemas en la distribución, y posibles casos de corrupción, las explicaciones de esta situación.
#Opinión
Día Mundial de la Personas con Discapacidad: incluir todos los días
4/12/18, 09:13, BUENOS AIRES, diciembre 4: La presidenta de la ONG por la inclusión CILSA Silvia Carranza escribe esta columna de opinión en la agencia Télam alertando que las barreras culturales sigan dejando de lado a las personas que tienen algún tipo de discapacidad.
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#Vacunación
Media sanción a la reforma de la ley de vacunas que potencia su obligatoriedad
6/12/18, 10:47, BUENOS AIRES, diciembre 6: El proyecto del legislador Pablo Yedlin obtuvo el visto bueno de la cámara de Diputados, y ahora deberá pasar por el Senado para convertirse en ley. “Las vacunas son la herramienta de salud pública más importante que tenemos”, dijo el autor de la propuesta. Ahora el Senado tendrá la misión de convertir el proyecto en ley.
Un millón de vacunas contra la fiebre amarilla han desaparecido del mapa. Para paliar la mayor crisis de esta enfermedad en los últimos años, y en mitad de un desabastecimiento mundial de vacunas contra el virus, la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió a Angola en febrero seis millones de dosis. Cuando más tarde le preguntaron a los responsables de los países qué había pasado con ellas, se dieron cuenta de que un millón de dosis se habían desvanecido misteriosamente. Así lo afirma una investigación de la agencia Associated Press (AP), que asegura además que algunas vacunas se enviaron a regiones sin casos de fiebre amarilla, otras a zonas infectadas donde no había jeringas para administrarlas, y otras tantas a lugares donde la cadena del frío no estaba garantizada.

Las revelaciones realizadas por AP, que se basan en documentos e emails internos obtenidos por la agencia, llegan en mitad de la mayor crisis de fiebre amarilla que ha vivido África en las últimas décadas. Desde que el brote diera comienzo en Angola el pasado febrero, el virus, transmitido por el mismo mosquito que propaga el dengue, el zika y el chikungunya, ha infectado ya a más de 5.000 personas y ha acabado con la vida de, al menos, 450.

Desde el principio de la crisis, el suministro de vacunas ha traído de cabeza a quienes tratan de contener la epidemia. Sólo existen cuatro empresas en el mundo que produzcan esta inmunización que cuesta apenas un euro la dosis, lo que ha hecho que, en ocasiones, se ponga en duda si se trata o no de un fármaco rentable para las farmacéuticas. A pesar de que tanto la OMS como los gobiernos han presionado a las compañías para que aceleren la producción de vacunas, el ritmo al que salían nuevas dosis no se ajustaba al crecimiento del brote, por lo que la OMS se vio obligada, dada la magnitud del problema, a tomar una medida excepcional: rebajar la dosis para cada persona.

Se daba así el visto bueno a suministrar una quinta parte de la dosis habitual para repartir las pocas vacunas disponibles entre más personas. De esa forma, se lograría inmunizar a 8,5 millones de personas en Kinshasa (Congo). Por el camino, se acabó el stock de emergencia del que disponía el mundo para hacer frente a un eventual brote de esta enfermedad, que tiene una tasa de mortalidad de entre el 15 y el 50 por ciento.

Así, en febrero de este año, la OMS envío de urgencia seis millones de dosis a Luanda, el epicentro del brote. Para verificar que las dosis llegaban a aquellos que las necesitaban, se pidió información a las autoridades angoleñas sobre cómo se estaban administrando. La respuesta: un millón de dosis desaparecidas. "Evaporadas, probablemente cogidas por amigos o familiares de las autoridades locales, el ejército, o revendidas en el sector privado", tal y como puede leerse en un email que, según AP, la OMS habría enviado a sus socios.

Pero las autoridades angoleñas niegan la mayor. "No se ha producido, en absoluto, ningún desvío de vacunas", dice Luis Gomes Sambo, ministro de Salud del país africano. Gomes asegura que el Gobierno lleva una contabilidad minuciosa de dónde están yendo las dosis, y que "nada" ha desaparecido.

"Pero no sólo se trata de un millón de vacunas esfumadas. AP también asegura que, en un email enviado a sus compañeros el pasado 11 de mayo, Hernando Agudelo, representante de la OMS en Angola, se quejaba de que las vacunas habían llegado pero no así lo necesario para administrarlas."Enviar las vacunas sin el material necesario es inútil", escribía Agudelo, que comparaba la situación con “tener un coche sin gasolina”.

La OMS, por su parte, niega que haya existido semejante descontrol y asegura que no ha desaparecido ninguna vacuna. Lo que sí sucedió, explican desde el organismo a este periódico, es que al hacer el seguimiento de la primera ronda de inyecciones enviadas a Angola, se dieron cuenta de que “aproximadamente, un millón de dosis correspondientes al stock de emergencia se había utilizado para vacunar a gente que, en principio, no formaba parte de los planes de vacunación inicialmente aprobados”.