Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 15/2/17
#Curiosidades
Farmacéutico español plasma en un libro sus anécdotas de botica
15/2/17, 10:48, MADRID, febrero 15: Guillermo Navarro, farmacéutico español jubilado con más de 30 años de experiencia, plasmó en una obra las historias más disparatadas recopiladas durante su carrera.
¿Like?
#NuevosFármacos
20/7/18, 12:40, BUENOS AIRES, julio 20: El medicamento Abicipar permite mejorar la visión como las inyecciones disponibles en el mercado. Buscan la aprobación de la FDA de Estados Unidos.
#Sarampión
20/7/18, 11:52, BUENOS AIRES, julio 20: El Ministerio de Salud nacional confirmó dos casos autóctonos, y lanzó un plan para contener la circulación vital. Un informe critica la baja vacunación en los últimos dos años. En Brasil, hay más de 600 contagios, cun cuatro muertos incluidos.
La búsqueda de perder peso generó muchas de las anécdotas publicadas en la obra titulada ¿Ha llegado ya la "bisagra"?... y otros disparates farmacéuticos, escrita por Guillermo Navarro, licenciado en Farmacia, que en 1978 decidió abrir en Madrid una botica.

Una de ellas, refiere: "Una señora nos comentó un día que no sabía cómo no bajaba de peso si tomaba rigurosamente dos barritas de adelgazamiento después de haber comido. Otra paciente nos dijo que no adelgazaba a pesar de que comía normal: Desayuno 4 o 5 magdalenas, como un potaje y meriendo dos tostadas".

Las anécdotas relacionadas con la báscula eran frecuentes, puesto que "la máquina hablaba, pidiendo parámetros como la edad. La gente contestaba de viva voz en lugar de introducir los datos tecleando. Una cliente se quitó el abrigo -muy pesado, por cierto- para subirse a la báscula, pero se lo dejó colgado del brazo".

A los 3 o 4 años de abrir la Farmacia Navarro -situada en Parla, municipio a 20 km de la capital de España- su titular empezó a recopilar todas estas experiencias. "El germen de este libro fueron las anotaciones que nos traían los niños que venían por encargo de sus padres. Era una práctica bastante común, al tratarse de un barrio nuevo formado por parejas jóvenes con hijos pequeños, y junté muchos recortes de este estilo. Posteriormente, empezamos a apuntar extractos de conversaciones curiosas con clientes".

"Es mi primer libro y posiblemente el último. No podría haberlo hecho sin la ayuda de tres personas que trabajaban conmigo en la farmacia -Noemí, Mari Mar y Alfonso-, por eso va dedicado a ellos".

Navarro, que inició su carrera en la industria farmacéutica (donde trabajó durante unos 12 años), recibió la siguiente petición al poco tiempo de estrenarse como boticario: "Un señor me pidió algo para salir afuera, -refiriéndose a su problema de estreñimiento-. Y pensé... ¿una puerta? El paciente, en voz baja, me dijo: Quiero un laxante".

Un fármaco como Viagra, cuenta Navarro, ha protagonizado muchas de las situaciones disparatadas recogidas en esta obra. "Para pedir fármacos y productos de este tipo los hombres tienen menos decisión que las mujeres y les da más reparo hacerlo. Este sentimiento de vergüenza hizo que dos varones, ambos habitantes de otros barrios, coincidieran en mi farmacia para venir a buscar, bajo el supuesto anonimato, la pastilla azul".

Las guardias nocturnas han dado de sí para un capítulo completo de este libro. En una ocasión les costó incluso aguantar la risa, reconoce Navarro, cuando una madre primeriza que llevaba dos meses dando de mamar a su bebé mostró, animada por su marido, las grietas de su pecho a través de la ventanilla.