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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 26/10/17
#NoaFarmacity
Cuando Farmacity llegó a Córdoba: Un caso de caos en la pecera
26/10/17, 12:48, BUENOS AIRES, octubre 26: Para entender lo que está en juego en la disputa bonaerense, MIRADA PROFESIONAL consultó a farmacéuticos cordobeses, que hace 10 años conviven con la cadenera. Lo que sucedió en el barrio de alta Córdoba, el mejor ejemplo del impacto en el mercado de farmacias al desembarco. Una historia de presiones, lobby y cierres permanentes.
#Medicamentos
Marcha a Casa Rosada para rechazar la venta de misoprostol en farmacias
5/12/18, 10:34, BUENOS AIRES, diciembre 5: Grupos católicos aseguran que es “totalmente arbitraria” la medida, que va en contra del rechazo de la legalización del aborto que hizo el Congreso. Piden además de renuncia del titular de la ANMAT.
#NoaFarmacity
El caso Farmacity: la Corte definirá con la candidatura a senador de Mario Quintana en el horizonte
5/12/18, 12:28, BUENOS AIRES, diciembre 5: El ex CEO de la cadenera podría volver a la primera escena política si se confirma su candidatura a senador porteño. La misma podría darse cuando la Corte Suprema deba fallar respecto a la causa iniciada por él mismo, para que la firma opere en provincia de Buenos Aires.
Hace una década, la cadena Farmacity comenzó a operar en la provincia de Córdoba, con un local en la localidad capital. Aprovechando la falta de restricciones en la ley, comenzó a poblar las zonas urbanas de la capital provincial y las grandes localidades, y 10 años después opera con 30 locales, además de la sus “cadenas espejo” Simplicity, Get The Look y Qüell.

Su llegada generó un verdadero cimbronazo en el mercado local, que a partir de esta situación comenzó un proceso de concentración que dejó a muchos barrios periféricos sin atención farmacéutica, en especial en ciudades chicas. La radiografía de la realidad cordobesa a partir de la llegada de la cadenera es una señal de alerta para el resto de las provincias, y un ejemplo claro de cómo impactará si la Corte Suprema de Justicia avala su desembarco a Buenos Aires.

Desde la provincia mediterránea, las farmacias dan su testimonio de cómo vivieron este proceso, y remarcan que el poder de lobby no escapa a las autoridades sanitarias. Los casos Alta Córdoba y el barrio Ruta 20, donde en una cuadra se instalaron tres sucursales, los más claros ejemplos de la “plaga Farmacity”.

En suelo cordobés, Farmacity opera gracias a la complicidad de una Ley poco sanitaria, que no defendió en su momento a las farmacias independientes. Esto generó un deterioro en la red, que sufrió el cierre de tres mostradores por mes, según los registros del Colegio de Farmacéuticos local.

Desde un principio, la empresa le apuntó a puntos fuertes en el tramado urbano, dejando de lado las periferias. Así, los barrios de la capital provincial comenzaron a poblarse de locales, y en los últimos 10 años llegaron a todo el territorio. En 2015, por ejemplo, en el barrio de Alta Córdoba, Ivana Morandini inició los trámites para abrir una farmacia en la plaza San Francisco, frente al sanatorio Francés. La idea de aprovechar el turno nocturno fue el incentivo para mudar la farmacia que antes estaba ubicada dentro de una cadena de supermercados. Pero apenas comenzaron las primeras tareas para adaptar el local, en la misma manzana comenzó a instarse otro, para la llegada de un "nuevo" comercio. El miedo a Farmacity hizo que Ivana tratara de averiguar si debería competir contra el gigante. Habló en el Ministerio de Salud, con autoridades municipales, hasta con periodistas a partir de algunas noticias. Sin confirmación, avanzó.

“Fue un baldazo de agua fría”, recuerda en una charla con MIRADA PROFESIONAL cuando confirmó que sería una Farmacity: su próximo vecino. A partir de allí experimentó en carne propia el poder de lobby de la cadenera.

“Estuve ocho meses esperando la inspección del Ministerio de Salud, para habilitar el local, algo que nunca sucede. Mientras yo esperaba, el local Farmacity se armaba”, relató Ivana. En ese proceso, se produjo un hecho alarmante. Una tarde, se acercó al local de Ivana una mujer, diciendo que era del Ministerio de salud, y pidió pasar para inspeccionar el local. Más tarde, Ivana confirmó con autoridades de la cartera sanitaria que no habían enviado a nadie a su futura farmacia.

“Averiguando con gente del barrio, supimos que esa mujer era la arquitecta de Farmacity, que estaba reformando el local. Una tranfugueada total”, se quejó. Luego de casi ocho meses, finalmente llegó la habilitación, y a los 15 días, la de su vecina cadenera. “Fue bastante complejo, yo antes había habilitada farmacias no tardan tanto”, dijo. Todo muy sospechoso.

Antes del desembarco, tres farmacias convivían: la de Ivana, la farmacia Mundial y Seppi & Viano. Juntos realizaron una serie de reclamos a Defensa del Consumidor, para denunciar entre otras cosas la publicidad de medicamentos, hubo movilizaciones y otras medidas, pero el poder de lobby de Farmacity evitó cualquier impedimento. Así comenzó la dura tarea de llevar adelante una farmacia barrial, en medio de un mercado cada vez más concentrado.

“Tenemos nuestros clientas de barrio, que se ganan con una atención personalizada, pero fue un impacto grande, la gente va a comprar cualquier cosa a Farmacity. Todos sufrimos esta situación, se sintió mucho en perfumería, que es un recurso para sostener un poco el negocio”, agregó Ivana. Antes de Farmacity, las tres farmacias trabajaban con cierto equilibrio: Mundial con los pacientes del Sanatorio Francés, Farmabella durante la noche y los fines de semanas, Seppi & Viano (que es una mini cadena) en el sector perfumería. Pero la cadenera rompió ese equilibrio. Así, de un plumazo, la plaza Rivadavia vio modificada para siempre su vida habitual.

En varios barrios de Córdoba se generó esta situación, de la mano de los grandes capitales que utiliza la empresa para lograr que sus sucursales se impongan, a costo del cierre de mostradores y la pérdida de puestos laborales. En algunos casos, como el barrio conocido como Ruta 20, se instalaron en menos de dos cuadras tres locales de la cadenera, que hicieron que cuatro mostradores de la zona cerraran, cuando antes trabajaban en perfecta armonía. El daño que genera la firma al mercado local sigue creciendo, y ante la falta de una ley provincial que evite este drama, varias comunas ponen sus barreras, para no terminar con el panorama de la capital provincial. El último caso fue el de la Municipalidad de San Francisco, que prohibió la llegada de cadenas de farmacias.