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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 29/11/17
#Medicamentos
En el país, se estima que uno de cada 10 medicamentos es falsificado
29/11/17, 09:56, BUENOS AIRES, noviembre 29: Lo alerta un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que alerta que el 10 por ciento de los tratamientos en países como el nuestro son falsificados o de baja calidad. Antibióticos, vacunas, anticonceptivos y el misoprostol, en la lista de los más adulterados.
#Tecnología
Tecnología y salud: más casos de sordera por uso de los auriculares
14/2/19, 10:47, BUENOS AIRES, febrero 14: Una advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que casi la mitad de los jóvenes sufren problemas de audición por escuchar música con estos aparatos.
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#Regulaciones
Clausuran supermercados chinos que vendían productos prohibidos por la ANMAT
15/2/19, 11:45, LA PLATA; febrero 15: Ocurrió en la localidad de Mar del Plata. Al menos cuatro de estos comercios tenían una leche de bebé que la agencia reguladora había retirado del mercado, luego que se denunciara su robo durante un traslado. El producto fue destruido, y tres comercios clausurados.
Esta semana, en Ginebra, se presentaron los datos del denominado Sistema Mundial de Vigilancia y Monitoreo de Medicamentos Fuera de Especificación y Falsificados (GSMS, por su nombre en inglés), una iniciativa global lanzada hace unos cuatro años, y que busca dar batalla al flagelo del mercado negro de tratamientos, que golpea especialmente a países pobres. Desde su puesta en marcha, este sistema recibió unas 1.500 denuncias, por lo que alertó del impacto de la falsificación en el mercado farmacéutico. Según los datos revelados, en países como la Argentina, uno de cada diez tratamientos es “trucho”, o recibió alguna adulteración. Si bien es un problema global, las autoridades insisten que el impacto de este tema es mayor en países pobres.

Los datos del GSMS fueron presentados a través de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que advirtió que el 10 por ciento de los medicamentos que circulan en países como la Argentina “es falsificado o de baja calidad, es decir, sin efecto terapéutico alguno”. En América latina, los productos falsificados o de baja calidad (autorizados, pero que no cumplen con la especificaciones) más comunes son antibióticos, vacunas, anticonceptivos y el misoprostol, un producto que se usa para inducir el aborto. Un fármaco queda fuera de las especificaciones cuando hubo un error en la producción, se degradó durante el transporte o el almacenamiento o se venció, alertó la entidad internacional. Esos productos alcanzan a todas las categorías de medicamentos: desde antibióticos y vacunas hasta terapias oncológicas, cardíacas, psiquiátricas, anestésicas o para la malaria, la diabetes o los tratamientos de fertilidad asistida, de acuerdo con las denuncias de más de un centenar de países al sistema de vigilancia de la OMS en los últimos cuatro años.

"Esto es un problema global. Hay denuncias de países ricos y pobres que alcanzan a los fármacos nuevos como a los genéricos. Hoy, los medicamentos que se producen en una parte del mundo pueden tener impacto en los pacientes de la otra parte del mundo", dijo Michael Deats, especialista en seguridad y vigilancia farmacológica de la OMS, según una nota publicada por el diario La Nación. "No hay demasiados informes de incidentes de la Argentina. Aun así, el país reconoce que es algo para lo que hay que prepararse y trabaja con la OMS en este problema", explicó Deats. "De los 1.500 informes que recibió el GSMS, "apenas llegan a un dígito", sin más precisiones sobre las denuncias de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

El año pasado, la OMS lanzó un alerta sobre vacunas para la meningitis. En la caja del producto figuraba que el producto se había producido en una planta de Brasil. La investigación indicó que ese laboratorio no había elaborado esas vacunas y aún se desconoce si los falsificadores estaban en América latina o en otra parte del mundo. Determinar la ruta de estos productos es "muy complejo", afirmó Deats, que en el trabajo para dar con el origen de las vacunas contra la meningitis falsificadas envió a parte de su equipo a Africa, donde dieron con el distribuidor y se formalizó la denuncia penal. Pero no se pudo determinar de dónde obtenía las dosis. "La cadena puede ser muy larga y esa cadena involucra a muchos países, lo que dificulta el seguimiento -afirmó-. Sin la colaboración de los países entre sí, será aún más difícil. Saber de dónde provienen y cómo podemos detener (el ingreso al mercado) de estos productos, todo será más complejo."

Otra de las investigaciones de estas cadenas de suministro internacionales permitió trazar la ruta entre Turquía y los Estados Unidos, a través de un exportador de Egipto, tres distribuidores de Suiza, Dinamarca y Reino Unido, y una farmacia de venta vía Internet de Canadá, de acuerdo con la sentencia judicial de 2015. Dos años antes, en septiembre de 2013, 44 chicos quedaron internados en un hospital de Paraguay. Todos tenían problemas para respirar. Los primeros síntomas coincidían con los de un resfrío común y, en todos los casos, los padres habían usado un jarabe para la tos de producción local. El equipo del GSMS de la OMS reconoció la similitud del brote con otro en Paquistán, en 2012-2013, que provocó 66 muertes. Se descubrió que la droga provenía, en ambos casos, del mismo productor de la India y pertenecía al mismo lote.

Pero esto es, de acuerdo con la OMS, una pequeña fracción del problema y muchos casos no se informan. "Estos productos son difíciles de identificar y rara vez se sospecha que el deterioro de un paciente es por un medicamento fuera de especificaciones o falsificado, sino que se atribuye a la enfermedad", afirman los autores de un segundo informe, que también se presentó ayer, sobre el impacto socioeconómico y en salud pública de esos productos. En este caso, se revisaron 100 estudios publicados sobre la calidad de los medicamentos de 88 países de ingresos medios y bajos. Se analizaron 48 mil muestras de antibióticos y terapias para la malaria.

Una proyección encargada a la Universidad de Edimburgo determinó que por año mueren entre 72 mil y 169 mil chicos por antibióticos falsificados o subestándar si se tiene en cuenta que el 10 por ciento de los medicamentos que circulan en el mundo en desarrollo están en ambas categorías. Otra proyección que hizo la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres determinó que, cada año, la falsificación o la falta de efectividad de los medicamentos para la malaria estarían causando entre 64 mil y 158 mil muertes extras en Africa subsahariana, con un costo de 38,5 millones de dólares en atención por la falla del tratamiento.

Para Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, este escenario es "inaceptable". A través de un comunicado sobre los resultados de ambos informes, indicó: "Hay que imaginar a una madre que deja de comprar comida o de atender otras necesidades básicas para poder pagar el tratamiento de su hijo, sin saber que los medicamentos son de baja calidad o falsificados, y, entonces, su hijo muere. Esto es inaceptable. Los países acordaron medidas globales para evitarlo y es momento de que las pongan en práctica".