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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 26/1/18
#Farmacia
Atención farmacéutica por máquinas: el futuro confirma el peor pronóstico
26/1/18, 12:48, BUENOS AIRES, enero 26: En el estado norteamericano de Arizona se instalaron las llamadas farmacias automáticas adicionales (APM, según sus siglas en inglés). Es un modelo avanzado de las dispensadoras, que ya funcionan en Colombia y se extienden en la región. Un paso hacia el futuro rodeado de máquinas.
#Farmacos
El misoprostol llegará a las farmacias mendocinas recién el año que viene
11/12/18, 12:43, MENDOZA, diciembre 11: La ley que deroga la prohibición de vender el tratamiento de forma minorista se votará en el Senado provincial recién en 2019. Ya tiene media sanción de diputados, pero no se tratará este año. Junto a San Juan. La provincia es la única que no permite que los mostradores dispensen el tratamiento para hacer aborto seguros.
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#SeguridadSocial
Piden al IOMA que cubra un fármaco de alta complejidad para un niño
12/12/18, 11:32, LA PLATA, diciembre 12: Se trata de un menor de seis años, que padece el denominado síndrome de Dravet. La obra social de la Provincia decidió no entregarle el tratamiento necesario, de origen francés.
Un hombre se acerca a la máquina, pone su clave y espera. De repente, en la pantalla aparece su historia clínica, sus datos, y una receta. El hombre confirma, y espera. A los pocos segundos, la maquina deja caer una caja con medicamentos. La operación se termina cuando la tarjeta de crédito del paciente en cuestión es confirmada. En pocos minutos –tal vez uno solo –la dispensa se concreta, y el mundo sigue su ritmo vertiginoso. La escena no es un capítulo de la serie Black Mirror, y se podrá ver pronto en el estado de Arizona, en Estados Unidos, uno de los primeros en instalar las llamadas de farmacias automáticas adicionales (APM, según sus siglas en ingles), un aparato para hacerse de fármacos a cualquier hora del día sin necesidad de atención farmacéutica. Ni humana. El uso de máquinas y robots en actividades humanas es común, avanza a pasos agigantados –la inteligencia artificial dejó de ser una fantasía para ser un negocio en expansión –y se presenta como el futuro. Pero en algunos sectores, como el de la farmacia, pueden abrirle la puerta a los perores pronósticos sobre la deshumanización que trae la tecnología, y que nos envuelve a cada momento.

El caso de Arizona es el último de esta tendencia, tal vez el más avanzado. Según los medios de ese país, en los próximos meses se instalaran 35 máquinas APM en todo el Estado, las cuales distribuyen medicamentos, y estarán ubicadas –uno de los puntos graves –en tiendas de abarrotes y clínicas de salud. Su objetivo, explica la empresa MedAvail, “es facilitar a los pacientes la obtención de medicamentos a la vez que se prescriben medicamentos a un costo menor”. Para obtener los tratamientos, el médico del paciente primero debe hacer una receta. Luego, el paciente se acerca a un APM para hablar con un farmacéutico a través de una videoconferencia. Después de que el paciente proporciona su identificación y la información del seguro, la máquina dispensa el medicamento.

Este modelo es un avance más respecto de otros sistemas automáticos de dispensa de medicamentos, que funcionan en todo el mundo. Los primeros se utilizan en farmacias hospitalarias, que facilitaron el control y la eficacia del manejo de los tratamientos, pero restó importancia a la tarea del farmacéuticos, reduciendo los puestos de trabajo. Además, existen las denominadas máquinas dispensadoras automáticas de medicamentos, que en 2016 comenzaron a funcionar en Colombia, por ejemplo. Estas máquinas funcionan mediante la identificación dactilar y un programa que contiene toda la información del paciente, para luego entregas la dosis del medicamentos para enfermedades crónicas mientras entrega las advertencias a través de un monitor con audio así como impresas. “Las dispensadoras automáticas cumplen con el requerimiento de facilitar y mejorar la entrega de medicamentos para pacientes que por su enfermedad crónica, deben desplazarse hasta las farmacias, hospitales y centros de salud todos los meses a fin de obtener sus medicamentos necesarios para su debido tratamiento y así evitar recaídas y complicaciones”, informó el Ministerio de Salud de ese país. “El paciente una vez que ha sido formulado y luego de la primera entrega que debe hacerse directamente por un regente o químico de farmacia, podrá seguir dirigiéndose a las dispensadoras que siempre estarán administradas y bajo directa supervisión del químico o regente, para que le sean entregada automáticamente y en unos pocos segundos sus medicamentos prescritos”, explicó Javier Ossa, gerente de Inssa, la empresa a cargo de esta tecnología.

Si bien los sistemas están por ahora limitados, el llamado vending (máquinas expendedoras en general) es promocionado en toda la región. La compañía Inssa presenta estas máquinas como la “herramienta ideal que comenzarán a utilizar los pares de otras regiones en el centro y el sur de América”. En medio de sofisticados equipos médicos aparecen “las dispensadoras automáticas para venta de medicamentos OTC y las dispensadoras automáticas EAS para la entrega de medicamentos en pacientes crónicos”. Vivimos rodeados de máquinas, es una realidad, más chicas, más grandes, más sofisticadas, más rudimentarias. Lejos del rechazo “anti tecnológico” de algunos, que añoran los tiempos de balero y pelotas de trapo en los potreros desde su iPhone, estas líneas buscan ser un llamado de atención sobre el futuro que vamos construyendo, deshumanizando las relaciones a la espera que una máquina solucione nuestros problemas. Un umbral que nos acerca a ese mundo que a George Orwell tanto asustó, que a Aldous Huxley decepcionó y que a Steven Spielberg entusiasmo. Un futuro que llegó.