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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 4/5/18
#Medicamentos
Especialistas alertan que aumenta la tendencia de los argentinos de consumir analgésicos
4/5/18, 10:16, BUENOS AIRES, mayo 4: Los números respecto del consumo de estos medicamentos se dispararon en los últimos años, en el país y en el mundo. Una alarmante mayoría lo hace sin consultar a un profesional médico o farmacéutico. Las cuestiones culturales, otro eje de esta tendencia.
#Opinión
Formación médica: el futuro desafía a adoptar un nuevo paradigma
8/4/19, 09:43, BUENOS AIRES, abril 8: En el marco del día Mundial de la Salud, Mariano Giménez, profesor titular de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, escribe esta columna de opinión donde analiza la formación de los profesionales en nuestro país.
#IndustriaFarmaceuticaArgentina
La economía se cobró otra víctima: laboratorio Elea presentó un Procedimiento Preventivo de Crisis
12/4/19, 11:35, BUENOS AIRES, abril 12: La empresa, una de las grandes del mercado nacional, presentó este instrumento ante la situación económica que vive. Este es el paso previo a despedir personal y realizar otras medidas de ajuste. Vinculan la realidad a la compra de la firma Phoenix.
“Tenés algo para el dolor de espalda”. La pregunta suele pasar de boca en boca, y la respuesta trae, casi siempre, el nombre de un analgésico. Desde hace un tiempo, estos productos son recomendados entre las personas sin mayor cuidado, lo que disparó su consumo. Al ser de venta libre, el común denominador indica que son “inocuos”, y lo hace que la gran mayoría no consulte a un profesional, médico o farmacéutico. Pero la realidad es bien distinta: cada año muchas personas son internadas por complicaciones por mal uso de estos medicamentos y en el mundo existe una verdadera epidemia de adicciones a estos tratamientos, sobre todo los más fuertes. Por eso, especialistas argentinos reclaman precaución a la hora de medicarse, y recomiendan que siempre se haga bajo supervisión. Los datos de una realidad “anestesiada”.

El consumo de analgésico en adultos es parte de una tendencia mundial, y para algunos especialistas está vinculado al estilo de vida que se impuso en los últimos tiempos, que demanda estar “activos” más tiempo. "Es una cultura que está circulando en el mundo, no solo en los argentinos. Hay una cuestión que tiene que ver con el consumo y otra que tiene que ver con nuestra época donde las cuestiones, un poquito más dolorosas, se tienen que transitar con una pastilla que lo resuelva", sostuvo en una entrevista con el diario La Nación Silvia Cortese, Coordinadora de la red integral de prevención y cuidados progresivos de los usuarios de sustancias y alcohol del Ministerio de Salud porteño. "Los medicamentos producen efectos adversos y pueden provocar reacciones idiosincráticas (intolerancia) que hace que una persona tenga complicaciones o muera", dijo Cortese y agregó. "Respecto de los analgésicos opiodes, hay un consumo más extendido, tramadol el que más se usa que se da sin ningún tipo de recaudos por algunos profesionales que los prescriben y son medicamentos que pueden generar una dependencia física. En el caso de los pacientes que tienen una estructura psíquica con adicción a las sustancias, es probable que se vuelvan adictos a la sustancia".

Por su parte, Gustavo Blanco, Jefe de la Unidad de Diagnóstico y Tratamiento del Dolor de la Fundación Favaloro, explicó que “el boca a boca hace que la gente consuma más fármacos, sin considerar, que son una sustancia química ajena al cuerpo y que pueden hacer daño". "La propaganda que hay sobre el uso de drogas analgésicas de venta libre y que no son inocuas, no hay ninguna droga que sea inocua, uno lo ve en televisión y piensa que es una propaganda como de una gaseosa, que lo tomás y no pasa nada", detalló Blanco y agregó: "A lo mejor, un antiinflamatorio o analgésico consumido una vez no produzca ninguna reacción adversa, a menos que se sea alérgico a esa droga. Pero hay muchas personas que lo consumen permanentemente y eso sí los expone a un riesgo mayor". Sin embargo, también reconoce que, en los últimos años "se tomó conciencia, en lo que se conoce como educación médica continua, que el dolor debe ser tratado. Hay más médicos que pueden recetar más medicación porque entienden que el dolor debe ser tratado".

Ante la consulta si las personas son más intolerantes al dolor, Blanco dijo: "Uno tiene necesidad de hacer más cosas y sabemos que hay más maneras de tratar el dolor. Muchas veces la gente pide cosas porque hay difusión de distintos fármacos a los que consideran mágicos. Uno tiene cada vez menos ganas de sentir dolor, entonces toma algo que dicen que ayudará a evitarlo. Además, como no se difunden los efectos tóxicos de los medicamentos, la gente va y lo consume sin problemas". Según Blanco para comenzar a tomar conciencia sobre los riesgos se debería hacer un trabajo en conjunto. "La educación es la principal herramienta para que la gente entienda que la automedicación no es lo correcto. Debería ser una función mixta entre los médicos, que no deberían dar porque sí los medicamentos y sin explicar las consecuencias del uso continuado, también depende de la difusión de propagandas de analgésicos".

A ambos médicos se les consultó cuál sería el menos tóxico de los analgésicos de venta libre y ambos coincidieron que es el paracetamol. "Si se toman dosis terapéuticas, no tiene efectos adversos. Pero si se pasa, es una sustancia sumamente tóxica, que puede generar insuficiencia hepática", detalló Cortese.

"Usado en forma ocasional y en dosis que no superen los 2 miligramos por día, el paracetamol es una droga que no tiene mucha toxicidad. En dosis bajas, como esas, puede producir un alivio parcial de la situación", dijo Blanco y agregó: "El paracetamol no es un antiinflamatorio. Es analgésico y actúa en el cerebro haciendo que se sienta menos dolor. Pero no corrige el factor que desencadena el dolor. En cambio, todos los antiinflamatorios pueden hacer daño". Para cerrar, los profesionales dijeron que lo ideal es recurrir a la consulta médica ya que un mismo síntoma puede deberse a diferentes situaciones. "En esta época invernal una cefalea puede ser síntoma de intoxicación por monóxido de carbono, por ejemplo", dijo.