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Farm. Néstor Caprov

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VIENDO 21/5/18
#Cannabis
El primer medicamento en base al cannabis ya factura millones
21/5/18, 10:19, BUENOS AIRES, mayo 21: Sativex, de la farmacéutica catalana Almirall, vendió en el primer trimestre de este año por unos 7 millones de euros, y se convirtió en el tratamiento número uno de ese laboratorio.
#Hantavirus
El uso de un medicamento antiviral en pacientes con hantavirus mostró buenos resultados
11/3/19, 12:33, BUENOS AIRES, marzo 11: Cuatro pacientes durante el brote del sur del país fueron tratados con ribavirina, y mostraron signos de recuperación sin necesidad de recurrir a la terapia intensiva ni a respiración asistida.
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#Debates
Llega al país el boom el Modafinilo, el medicamento que promete mejorar el nivel cognitivo
20/3/19, 12:55, BUENOS AIRES, marzo 20: El fármaco se utiliza para tratar los cuadros de narcolepsia, pero se usa para estar muchas horas sin dormir. En Internet y el mercado negro se promociona como el fármaco “de la inteligencia”, que mejora la concentración y el rendimiento. Los posibles efectos adversos.
El primer medicamento aprobado en el mercado europeo en base a cannabis tuvo un rendimiento millonario en los primeros meses del año. Fabricado por la farmacéutica catalana Almirall, el tratamiento que contiene extractos de cannabis generó más ingresos que el medicamento más famoso del laboratorio, el antiácido Almax. Así, el medicamento Sativex (usado para tratar la epasticidad asociada a la esclerosis múltiple y que contiene los dos principales compuestos del cannabis, el THC y el cannabidiol), ha facturado en el primer trimestre de este año más de 7 millones de euros, una cifra similar a la que le ha supuesto las ventas de Almax, con la diferencia de que el producto con cannabis está en plena expansión de ventas, con un crecimiento cercano al 30 por ciento en el último año, mientras el antiácido ha visto congeladas sus ventas en este periodo.

De hecho, en su última presentación a los analistas, los gestores de Almirall destacan el aumento a doble dígito de las ventas de Sativex como uno de las palancas principales para confiar en el futuro de la compañía, que viene de sufrir el peor año en ventas de su historia y cerró el ejercicio de 2017 con unas pérdidas superiores a los 300 millones. De todas formas, el fármaco más vendido de Almirall sigue siendo Ebastel, su tratamiento contra la alergia, con unas ventas el pasado año de 53,2 millones de euros, aunque el producto se encuentra en retroceso y el pasado curso sus ingresos se redujeron un 5,6%. Actualmente, Sativex y Almax ocupan la séptima y la octava posición dentro de los once medicamentos con mayor facturación anual de la compañía.

El medicamento con cannabis no es un producto propio de Almirall, sino que fue desarrollado por la farmacéutica estadounidense GW Pharmaceuticals -que lo vende en EEUU y la farmacéutica catalana le compró los derechos de comercialización para Europa y México. Actualmente, además de en España -donde las autoridades sanitarias lo aprobaron en 2010-, la compañía catalana ya lo vende en otros diez países europeos: Dinamarca, Austria, Polonia, Finlandia, Suiza, Alemania, Noruega, Suecia, Italia e Islandia. Reino Unido y Canadá fueron los primeros en aprobarlo y en todo el mundo ya se vende en 27 países.

Sin embargo, sigue siendo un medicamento con trabas a la hora de ser aprobado y, sobre todo, financiado por las autoridades públicas. En algunos países la compañía ha tenido primero que llegar a un acuerdo con los gobiernos, como en el caso de Italia, para modificar la ley sobre importaciones, ya que al contener compuestos de la marihuana, el medicamento tenía prohibida su entrada en el país como una exportación. De hecho, el producto se fabrica hoy en día en un lugar desconocido del Reino Unido para evitar posibles robos y su transporte se realiza también simulando su contenido. Además, Almirall negocia desde hace meses con los Gobiernos de Francia e Irlanda la entrada en sus mercados del fármaco. Los dos países han aprobado ya el medicamento, pero las diferencias sobre su precio para poder ser financiado por el sistema público están dificultando su llegada a los pacientes. En Francia, las negociaciones están enquistadas desde 2015. El laboratorio pide 350 euros por caja y las autoridades ofrecen sólo 60 euros.