Edición y Dirección General
Farm. Néstor Caprov

VER STAFF
VIENDO 27/7/18
#Ensayos
Experimentos con humanos: diez mitos sobre los ensayos clínicos
27/7/18, 11:00, BUENOS AIRES, julio 27: Bibiana Ricciardi, autora del libro Poner el cuerpo, escribe esta columna en la revista Viva del diario Clarín, donde analiza el proceso que lleva a la aprobación de un medicamento, centrándose en las pruebas en personas.
#Opinión
Día Mundial de la Personas con Discapacidad: incluir todos los días
4/12/18, 09:13, BUENOS AIRES, diciembre 4: La presidenta de la ONG por la inclusión CILSA Silvia Carranza escribe esta columna de opinión en la agencia Télam alertando que las barreras culturales sigan dejando de lado a las personas que tienen algún tipo de discapacidad.
12
#Vacunas
Admiten que las vacunas contra la meningitis recién se entregarán en 2019
10/12/18, 11:55, BUENOS AIRES, diciembre 10: Lo afirmaron desde la provincia de Santa Fe, que fue la primera en denunciar el faltante de las dosis. El gobierno retiró este año la vacuna para niños de 11 años.
El camino de la investigación farmacéutica en seres humanos está empedrado con prejuicios y mitos primitivos. Tanto miedo nos da mirarlo que hemos ido amontonando piedra sobre piedra. Construimos un muro alto y espeso que nos impide asomarnos. Amuralla nuestro temor. Cuando comencé a escribir Poner el cuerpo lo hice bien pertrechada: nada de lo que viera cambiaría mi idea de que participar de una investigación clínica era ser cuanto menos kamikaze.

No hay mucho escrito sobre el tema. Nadie escribe sobre lo que preferimos no ver. Es raro pensar en que la única forma que tenemos los seres humanos de lograr avances científicos que prolonguen nuestra vida, o al menos mejoren la calidad con la que vivimos y resistimos a las enfermedades, sea sacrificando a unos pocos de nosotros. La ciencia solo conoce un procedimiento: prueba y error. Y cuando se trata de medicina, para reducir el riesgo se debe ir probando primero en pequeños grupos de usuarios.

No existe medicamento, por más venta sin receta que sea, que llegue a las farmacias sin haber sido probado en personas. ¿Es ético que sólo algunos pongan en riesgo sus cuerpos para que todos los demás vivamos más y mejor? Incómodo, sí. Mejor mirar para otro lado. Pero no pude. Yo también me enfermé. Y me curé rápidamente gracias a que alguien había probado antes en su cuerpo los procedimientos que me salvaron. Estos son algunos mitos en torno de este tema

1-Los ensayos clínicos son para pacientes con enfermedades raras o terminales. Cualquier paciente que cumpla con los criterios de inclusión puede participar en un estudio clínico. Muchas investigaciones se realizan con personas jóvenes y con pacientes en las primeras fases de la enfermedad. Incluso, hay ensayos exclusivos para las personas que hayan usado otros tratamientos disponibles

2-Los pacientes aceptan participar de un protocolo porque les pagan un sueldo. La ley argentina prohíbe expresamente compensar económicamente a una persona que participa de una investigación. Puede recibir a los sumo una compensación de gastos de viáticos.

3-Las farmacéuticas persiguen fines económicos. Por supuesto. Son empresas poderosísimas que cotizan en bolsa en muchos casos. Invierten muchísimo dinero en descubrir productos de probada eficacia, con el fin de generar grandes ganancias en torno a cada nueva medicación. Forman parte del mismo sistema capitalista en el que todos estamos inmersos.

4-Las farmacéuticas realizan experimentación sólo en países pobres o subdesarrollados. El país con mayor cantidad de estudios clínicos activos es Estados Unidos, con un 34 por ciento del total que se están realizando en el mundo. En segundo lugar están los países del continente europeo. Sólo una pequeña porción llega hasta Latinoamérica, Asia o África. La ley argentina prohíbe expresamente compensar económicamente a una persona que participa de una investigación.

5 -Si un paciente recibe placebo se queda sin tratamiento. Hace muchos años que esto no es así. Las nuevas drogas se prueban en comparación con el mejor medicamento existente.

6- Los pacientes que participan en ensayos clínicos son conejillos de indias. Los investigadores suelen molestarse con el sesgo peyorativo que conlleva el término. La realidad es que los pacientes que participan de un protocolo médico de investigación suelen estar más cuidados y contenidos que los que no lo hacen. Más que como conejillos de indias muchas veces dicen sentirse como pacientes vip.

7-Los pacientes en muchos casos ni saben qué riesgo corren. Antes de iniciar su participación en un ensayo cada persona debe firmar, junto a un familiar que oficia de testigo, un consentimiento informado. Son carpetas con varias hojas que describen claramente los procedimientos a realizarse, riesgos, compromisos y responsabilidades. Pude comprobar en mi investigación que hay personas que prefieren firmar mirando un poco hacia un costado.

8-Las personas se aceran a los centros de investigación para acceder a tratamientos costosos que no podrían pagar. Las investigaciones clínicas no deberían suplir las falencias del sistema de salud público pero lo cierto es que sí lo hacen. Que algunas drogas son tan caras que son imposibles de comprar. Y dentro de un protocolo todos los procedimientos son gratuitos para el paciente.

9-Nadie regula los procedimientos clínicos de investigación. En la Argentina, la ANMAT regula con mano férrea cada procedimiento de investigación. Existen además grupos y comités de ética que revisan a diario los términos que componen los consentimientos informados.

10-Las drogas que se prueban en protocolos son peligrosas para el paciente. Cuando llegan a la etapa de investigación en pacientes han sido previamente testeadas en animales primero y en personas sanas después. Y luego en un número muy reducido de enfermos. De todos modos, la ingesta de medicación siempre conlleva riesgo. La única droga inocua es la que no se toma. ¿Pero quién puede negar cuán importante son para la cura y tratamiento de tantas enfermedades?